Tan importante como decidir es actuar

Te imaginas un método que te permite llevar a cabo todas y cada una de las decisiones que tomas sin postergar las acciones porque resulta difícil, tienes miedo o cuesta mucho. En este artículo comparto contigo los pasos que sigo para conseguirlo.

Cuáles son las opciones que se  presentan cuando se enfrentan situaciones complicadas, aun a sabiendas de lo que se tiene que hacer:

  • Que uno se paralice
  • Que empiece a postergar sin actuar
  • O que haga lo que tienes que hacer por difícil que sea y así conseguir avanzar

Una decisión real se mide por el hecho de que has tomado una nueva acción. Si no hay acción, no has decidido realmente.(Tony Robbins)

Todos estamos expuestos a esto muchas veces el miedo y las dudas, nos llevan a postergar y esto pasa factura, pueden ocurrir entre otras alguna de estas tres situaciones:

  • Que las cosas se vayan complicando más
  • Que se te haga difícil conciliar un sueño reparador
  • Que no alcancemos lo deseado nos frustremos, etc.

Por ejemplo, necesitas precisar a un cliente para que decida si aceptará tu oferta o no, ya el plazo para poder mantenerla se agota, el cliente lo sabe, pero siempre decide fuera de plazo y esta es la más grande de las ofertas que has hecho y aunque hasta ahora podías darle un tratamiento especial para atenderlo, eso ya no es factible, sin embargo, no te atreves a preguntar por temor a que la rechace y hasta hoy has decidido postergar esa conversación. Si lo analizas, realmente a lo que temes es a la conversación porque el resultado de esta tienes claro que ya no depende de ti, ya hiciste todo lo que estaba en tus manos para que la propuesta fuera elegida o imagina que tienes una conversación pendiente con tu pareja para decidir qué hacer con la relación porque no está funcionando bien y temes iniciarla porque no sabes cómo resultará.

Comparto cuáles son algunas estrategias de las que me valgo para atreverme, dar el paso y avanzar.

  1. Visualizo lo que voy a sentir cuando lo alcance: Siento el alivio que supondrá finalmente haberme atrevido a dar el paso y como haberlo hecho hará que en el futuro sea más fácil iniciar conversaciones de este tipo.
  2. Visualizo lo que voy a perder si no hago nada: Si el cliente finalmente decide aceptar mi oferta, voy a quedar muy mal porque no podré cumplir con lo ofertado o el paso del tiempo hará que la relación con la pareja se vuelva insoportable con las consecuencias que eso puede tener para los hijos.
  3. Condiciono algo que quiero o necesito como recompensa a la acción: La última vez que viví una situación parecida que me resultaba incómoda entré en una tienda en la que suelo conseguir cosas que me gustan, seleccioné una de ellas y me propuse comprarlo solo si hacía en un plazo establecido aquello que estaba postergando.
  4. Utilizo una metáfora que aprendí de @sergiofernández (pensamiento positivo). Imagina que vas a hacer puenting, te colocan todos los elementos necesarios para dar el gran salto y ahora decides:
    • Miras hacia el precipicio tomas una bocanada de aire y saltas
    • Te colocas una bola de prisionero y la decisión que tomas es tirar la bola al vacío, en consecuencia, tú te vas detrás.

En mi caso, aun cuando haya hecho todo lo anterior en ocasiones necesito usar esta metáfora y me ayuda a hacer esa llamada, tocar esa puerta, iniciar esa conversación o darle clic a enviar ese mail, etc. y lo demás ya viene solo.

“Lo más difícil es la decisión de actuar, el resto no es más que tenacidad. Los miedos son tigres de papel. Puedes hacer cualquier cosa que decidas. Puedes actuar para cambiar y controlar tu vida; y el procedimiento, el proceso es su propia recompensa.” (Amelia Earhart)

Yliana Ledezma -coach

 

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